Este viernes 14 de mayo arrancó el período legislativo de la nueva Asamblea Nacional de Ecuador, electa para los próximos cuatro años.

Son 137 asambleístas (15 nacionales, 116 provinciales y 6 en representación de los ecuatorianos en el exterior) los que conforman el órgano legislativo del país sudamericano, electos en los comicios del pasado 7 de febrero.

En el nuevo congreso, el mayor número de legisladores es opositor al mandatario electo del país, Guillermo Lasso, quien asumirá el poder el próximo 24 de mayo y sólo cuenta con una docena de asambleístas, ubicándose su partido como la quinta fuerza política dentro del órgano legislativo.

«Existirá, evidentemente, un presidente de la república débil políticamente, con un quinto bloque parlamentario», opina el analista político Mauro Andino.

De acuerdo con los resultados de las elecciones, la bancada de la coalición política Unión por la Esperanza (Unes), que aglutina al correísmo, es la que más lesgisladores tiene, con 49 curules —siete de ellos reelectos—.

Por su parte, el movimiento Creando Oportunidades (Creo), la organización de Lasso, que será la agrupación oficialista, sólo obtuvo 12 legisladores.

«En sentido estricto, (los de Creo) ni siquiera constituyen un bloque por sí solos, porque para ser considerado como bloque parlamentario se necesita tener al menos 14 legisladores», dice Andino y señala que esto significa que «tienen que incorporar asambleístas, probablemente independientes o de movimientos locales o de movimientos nacionales que, de pronto, lograron una representación, para completar los legisladores que exige la ley para tener una bancada».

Asimismo, ninguna bancada cuenta con mayoría absoluta en el congreso, que son 70 votos —la mitad más uno de los miembros de la Asamblea Nacional—, los necesarios para, por ejemplo, expedir, reformar o derogar leyes orgánicas, que son las que regulan la organización y funcionamiento de las instituciones creadas por la Constitución, el ejercicio de los derechos y garantías constitucionales, la organización, competencias, facultades y funcionamiento de los gobiernos autónomos descentralizados y las relativas al régimen de partidos políticos y al sistema electoral.

Andino también comenta que en Ecuador, donde rige un régimen presidencialista, «las relaciones del Ejecutivo y Legislativo históricamente han sido relaciones políticas supertensas, superconflictivas y se agudizan mucho más cuando el Ejecutivo de turno ha carecido de una mayoría parlamentaria».

Ante la realidad de la nueva Asamblea Nacional, señala que será «complejo el proceso de gobernabilidad para el presidente electo Guillermo Lasso».

Con información de RT.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *