En 1995, el artista William Utermohlen fue diagnosticado, a la edad de 61 años, de Alzheimer. Su respuesta a la enfermedad pasó por realizar esta serie de desgarradores autorretratos.

Los dibujos son un documento ilustrado del efecto que esta tristísima dolencia tiene en las capacidades de una persona. Desde su diagnóstico hasta su ingreso en una residencia, Utermohlen fue desarrollando estas pinturas mientras su declive era inevitable, en un intento de entender lo que le estaba pasando.

A medida que la enfermedad avanza, su obra se va volviendo más plana y abstracta, perdiendo detalles y sentido especial, pero también se permite una nueva libertad de expresión, la pintura se aplica más densamente, artísticamente hablando, el artista se convierte en menos lineal y clásico y cambia de materiales, probablemente en un intento de poder expresarse con mayor rapidez.

Fuente:

Cultura inquieta

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